Esta vez me ha dado un presentimiento y he ido a un lugar lejos, totalmente desconocido para mí, con el coche. Paro en el primer descampado que veo frente a una gasolinera. Parece una película de miedo. Pongo los cuatro indicadores, cuyo ruido me incomoda pero... ahora que he puesto un poco de música y bajado el cristal, hasta parece que sigue el compás de la canción. Tengo la sensación de que espero a que alguien se suba a mi coche y me lleve aún más lejos, bueno, siendo sinceros, espero a que alguien se suba a mi coche y me cambie la vida. Miro por los espejos retrovisores y no hay nadie, a mi izquierda tampoco pero... ahora que observo a mi derecha, veo a un hombre extraño totalmente diferente a mí. Un hombre con una chaqueta de cuero, con la típica barba de tres días y un cigarrillo en la mano. No me sorprendería que llevara tatuado el típico tatuaje en el brazo y la motito negra. Me da la sensación de que tiene sueño. Bueno... no me extraña porque en la madrugada que estamos y el frío que hace... ¡cómo para no tener sueño! No dejo de observarle. Cada calada que le da al cigarro es un peso que se quita de encima. Pasan unos segundos y me mira. No sé qué hacer así que le quito la mirada pero... viéndole de reojo, sigue mirándome. No me queda más remedio así que... le miro y, con una sonrisa medio falsa, le saludo con la mano. Me debuelve el saludo con un gesto de cabeza y se me acerca. ¿Estará borracho?... No sé pero... por si acaso, pondré los seguros al coche. Yo, con simpatía, le suelto un buenos días. Un silencio cargado de sentido se apodera del lugar así que, cansada de esperar a ´´mi amigo imaginario que me cambiará la vida``, muevo lentamente la mano para arrancar el coche. Voy a quitar los cuatro indicadores cuando escucho una voz ronca que, sin duda, viene de él.
-Buenos días.
+A buena hora...
-Eso digo yo, a buena hora vienes a llegar...
+¿Disculpe?
-Tienes la sensación de que esperas a alguien, ¿me equivoco?
+Emm... no, nono, para nada pero... ¿cómo sabe eso?
-Porque llevo mucho tiempo teniendo la sensación de que alguien vendría a buscarme.
+¿Y porque llegue ahora tengo que ser yo la que te suba a mi coche?
-No...
+¿Entonces qué quiere de mí?
-No quiero nada de tí, tampoco me casaré contigo... Simplemente te pediré una cosa.
+¿Qué cosa?
-Cámbiame la vida...
domingo, 14 de agosto de 2011
jueves, 11 de agosto de 2011
Trabe*
Hoy me encuentro en el bordillo de una gran carretera que da a un sólo sentido. Veo pasar muchos coches, todos son muy diferentes. Ya sea por el color o por la marca, ninguno se parece a otro pero... a pesar de sus diferencias tienen algo en común; su destino. Todos van hacia un mismo lugar, todos tendrán que frenar en un semáforo en rojo, todos tendrán que parar a poner gasolina, todos se pararán en un stop, todos y cada uno de ellos hacen las mismas cosas pero a su manera. La verdad es que no tengo ni idea de lo que intento decir con esto, pero este caso de los coches se me parece a la vida. Porque... a lo largo de nuestra vida conoceremos a muchísimas personas. Cada una de ellas distintas claro está. Unas nos aportarán cosas buenas y otras pues no tanto... pero todos nos aportan algo. Dicen que cada persona es un mundo y a mí hoy me ha dado por pensar que cada persona es un coche. Es decir, todos nosotros iremos hacia el mismo sitio, todos frenamos en alguna ocasión cuando vemos que se nos va de las manos, todos paramos... no a echar gasolina, obviamente, pero sí a recapacitar, a pensar, a soñar o simplemente a dormir. Los coches necesitan cuatro ruedas para apoyarse y seguir adelante. Nosotros, las personas, necesitamos a seres humanos que cuando caigamos... no digo que nos levanten, pero sí que nos tienda la mano almenos para seguir. Los coches necesitan un motor para que furulen. Nosotros, para furular, también necesitamos un motor que, en este caso, sería el corazón. Bueno, pues no sé que trabe me ha dado para pensar esto pero... ahora que lo pienso... los coches necesitan a humanos que los conduzcan, ¿no? :)
lunes, 8 de agosto de 2011
New life*
Todo empezó aquel día en que abriste los ojos y viste la vida. En aquel entonces sentías ser libre, tanto como un pájaro pues... en aquel entonces empezabas de -0. A partir de ahí sería tu primera sonrisa, tu primera lágrima, tu primera palabra, tu primer paso, tu primera caida, tu primer logro, tu primer fracaso, tu primer problema, tu primera solución, tu primer sueño, tu primer miedo... a partir de ahí sería todo nuevo. Ahora te miras, echas un vistazo atrás, y ves la cantidad de sonrisas que has dado junto a esas personas que tanto te quieren, la cantidad de lágrimas que tus ojos han derramado, la cantidad de palabras que has dicho de las cuales algunas te arrepientes, la cantidad de pasos que has dado, algunos firmes, otros indecisos, pero pasos. La cantidad de caidas que te has pegado pero levantado, la cantidad de logros que te han echo ser mas grande y esos fracasos que tantas ganas de luchar te han dado. La cantidad de problemas de los cuales has encontrado solución, o no... La cantidad de sueños que has tenido, algunos hechos realidad y otros pues... no tan fácil de cumplir. La cantidad de miedos que has tenido... que si a un munstruo, que si al coco, que si a la oscuridad, que si a la soledad, de todo un poco vaya... pero ahora que ya has vivido todo eso sientes que te quedan nuevas cosas por experimentar, que te quedan muchas repeticiones de todo lo que has pasado, que no lo has visto todo. También a lo largo de los años has aprendido cositas que te han echo madurar, te has llevado palos de las personas que más quieres y te han ayudado las personas que menos imaginabas. Han salido de tu vida muchísimas personas y otras, en cambio, han entrado y te la han cambiado por completo. Has aprendido que nadie merece una lágrima tuya aunque sí miles de sonrisas, pero... sobretodo, has aprendido a vivir por tí, a luchar por tí y por todo lo que quieras, has aprendido a que tu vida la vives tú sóla y no los demás, a avanzar en solitario. Porque eso es todo lo que tienes de verdad, a tí...
viernes, 5 de agosto de 2011
Decisiones*
Esta vez me encuentro en un laberinto. Un laberinto de caminos llenos de recuerdos, de sueños, de decepciones, de tristeza, de alegria, de miedo... un laberinto de caminos llenos de todo un poco vaya... Estoy situada en una tal casilla llamada ´´start``. No sé a dónde ir, intento buscar pistas o algo que me guíe pero nada... es como una noche perdida en el bosque. A mi izquierda tengo un camino llamado Pasado, frente mía está Presente, y a mi derecha Futuro. Doy un paso hacia la izquierda y me asomo al Pasado. Aparece una proyección donde veo claramente todos mis fracasos, mis logros, mis llantos, mis sonrisas, mis sueños... veo todo lo que me ha sucedido y... bueno, es complicado ¿no? osea, están las cosas buenas como las sonrisas y todo eso pero, dándome cuenta, el motivo de esas sonrisas son personas. Personas que ya no están en mi vida y otras, en cambio, que permanecen aquí. Me es inevitable dar un paso atrás, que va, no puedo ir de nuevo por ese camino así que lo descarto. Bueno, parece que quedan dos, ¿Presente o Futuro? ... Estoy entre los dos, sólo me bastaría un paso para, tal vez, elegir el adecuado o, al contrario, el equivocado. Pero... ¿qué está pasando? oigo voces que vienen de Futuro. Voces no tan desconocidas pues, que extraño, son las voces de esas personas que se fueron de mi vida pidiéndo perdón. Ahora que lo pienso tengo ganas de elegir a Futuro, echo de menos a todas y cada una de esas personas. Es más, las perdonaría sin rencor alguno, aunque las cosas no vayan a ser como antes, al menos los tendré. Voy a dar un paso hacia la derecha pero un ligero viento me tumba hacia atrás, es como si me avisara de que estoy cometiendo un error en ir hacia allí. Pero... yo quiero, quiero volver a verlos y que me den un fuerte abrazo, quiero recordar todos los momentos junto a ellos, quiero contarles todo lo que se han perdido aunque, ahora que este viento me ha echado para atrás veo a Presente. En él se encuentran todas las personas que tengo en mi vida ahora mismo, sonrientes, como si me estubieran esperando. Creo que es ahí cuando me doy cuenta de que Presente vale mucho más que Futuro, y esque, sin Presente... Futuro no existiría, ¿no?. Me doy cuenta de que si voy a Futuro me estaría saltando una preciosa etapa de mi vida: Presente. Bueno, pues creo que ya sé adónde ir. Doy el último paso y, dándome cuenta, allá al fondo, en Presente, hay otra casilla. ¿Será ´´Continue`` o ´´End``? ...
jueves, 4 de agosto de 2011
El cajón de los recuerdos...*
Y hoy me dió por abrir ese cajón. Ese cajón tan especial y que hacía tanto no había ni mirado. Ese cajón donde se encuentran todos esos recuerdos vividos junto a tí. Supongo que desde que te fuiste no lo había abierto por miedo. Sí, has leído bien, miedo... Miedo a volver al pasado y verte junto a mí y regresar al presente y notar una gran ausensia por tu parte, miedo a no haber superado el hecho de que ya no estés conmigo, miedo a tantas cosas... Aunque, ahora que he dado el paso y lo he abierto, me parecen una gran estupidez todos esos miedos. Me parece una estupidez haberlo dejado cerrado durante tanto tiempo pues... para nada he vuelto al pasado. Es más, tampoco quiero. Es verdad que siempre te había dicho que sin tí no podía seguir, es verdad que te quería, es verdad todo lo que te dije que sentía, pero también es verdad que el tiempo lo cura todo y, aunque me hayas dejado cicatriz, casi que me acostumbré a vivir sin ti. Además, si te bajaste de este tren por algo será ¿no?. Siendo sincera tampoco me he derrumbado al ver esos recuerdos porque, pensándolo bien, esos recuerdos los tengo y los tendré siempre en mi corazón.
Futuro*
Y últimamente me ha dado por pensar en el futuro. La verdad es que no sé el ´´por qué`` pero si el ´´desde...``. Me ha dao por pensar en el futuro desde que empiezo a notar que nadie depende de mí, ni yo de nadie. Desde que me caeré muchísimas veces, pero que me levantaré apoyándome en mí misma. Desde que no soy nadie para el mundo, y el mundo para mí no es nada. Desde que hoy dicen un ´´te quiero`` del cual mañana sólo queda el recuerdo. Desde que esos ´´siempre`` que me han dicho, siempre acaban con el viento, lejos de aquí. Desde muchísimas cosas más, pero... sobretodo, me ha dado por pensar en el futuro desde que en solitario este camino avanzo.
martes, 2 de agosto de 2011
Noches que te dan por pensar*
Me encuentro rara. Estoy en un séptimo piso y los pies me cuelgan de la barandilla del edificio. Desde aquí puedo observar las miles de luces de los coches. También veo a la gente minúscula paseando de aquí para allá sin parar, cosa que me llama la atención pues es de madrugada. Un suave viento hace que de un escalofrío y un delicioso olor, en cambio, me hace respirar profundo. Es como si me fuera familiar. La verdad es que no tengo idea de dónde lo habré olido, pero me gusta. No hago más que escuchar un ´´tic-toc`` desesperante, cada vez más fuerte, así que no evito el mirar a mi reloj. Me sorprendo, parece que llevo unas buenas horas aquí arriba y yo sin darme cuenta... Bueno, ahora que me fijo cada vez son más escasas las luces de los coches y hay muchísima menos gente. Es como si los hubiera arrasado una gran ola a todos y no haya llegado hasta mí, ni a salpicarme siquiera. La verdad es que ahora, al estar todo más tranquilo y silencioso, puedo oir claramente mi canción favorita, allá, a lo lejos. Pienso y, sinceramente, no sé qué motivo me ha echo llegar hasta aquí ni qué pretendo con esto. Sólo sé que al recordar que no voy a ninguna parte, es cuando me acelero.
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